La reconstrucción de la creencia en los Seres Supremos que formaron parte de la cosmogonía de los guanches, se halla condicionada por las contradicciones que se reflejan en la documentación, como se puede comprobar en los textos anteriores a la Conquista, y los pertenecientes a la fase epigonal de su cultura, cuando ya se ha producido en ella un cambio como consecuencia de la evangelización generada a raíz de la "aparición " de la imagen gótica de la "Virgen de Candelaria" y el culto posterior de que es objeto en la cueva del Mencey de Guimar desde su presencia en las playas de Chimisay (El Socorro).

 

    La constatación de los documentos, textos y la Arqueología, no dejan duda acerca de la creencia de los guanches en el Sol y La Luna, y en general en los astros, aunque por la forma en la que presenta en los diferentes documentos, el Sol parece ser el centro de su cosmogonía, a pesar de que en algunas fuentes etnohistóricas posteriores a la conquista, se introducen conceptos monoteístas con connotaciones propias de la mentalidad cristiana, parece posible entender como sucede en muchas comunidades, que el Sol y también La Luna fueron el centro de su cosmovisión.

 

    En la sociedad guanche existieron unos hombres (Guñañemes) que, por sus especiales cualidades de magia o poderes de adivinación, poseyeron una fuerte ascendencia sobre la población y fueron tenidos en especial consideración.Fueron ellos los encargados de transmitir en forma de relatos,las historias de la comunidad, y todo aquello que formo parte de su legado cultural. La fuentes escritas transmiten la impresión de que sólo existía un adivino en toda la isla, pero la denominación Guañañeme puede tratarse de un genérico con el que se conocía a estas personas.

 

    Los guanches     asociaban el Teide con el lugar donde se encontraba la fuerza del mal, y creían que allí habitaba una especia de demonio o genio maléfico al que llamaban Guayota .ó Guaiota. Es posible que los fenómenos producidos por tal volcán indujeran a los aborígenes a asociarlo con las fuerzas malignas. Las propias denominaciones con las que conocían el Teide ( Eheide, Echeyde,Teyde) han sido considerados por diferentes autores  con el sentido de "ser malo", "paraje fatídico".

 

 

  La comunicación con los antepasados.

 

Durante  la ceremonia en la que se entroniza al nuevo Mencey se establece una comunicación con el mundo de los antepasados a través del hueso de un antecedente del nuevo jefe,  al que le confieren un valor sagrado.

                    Y cuando se elegía  lo juraban con esta ceremonia que tenía guardada cada reino con recto la calabera  para el propio efecto, del más antiguo rey de aquel estado del cual linaje y sangre descendiese aquel       que por entonces se elegía : y juntos en el puesto de consulta que en su lengua llamaban el   Tagoro  sacabanla con suma reverencia y luego el nuevo rey que se juraba la besaba y, encima su cabeza   poniéndosela, decía estas razones: -Achorom, Nunhabec, Zahoñat Reste, Guañac Sahur Banot Xeraxe   Sote que quiere decir: "Yo juro por el hueso que tuvo real corona, de imitarle, guardándolo todo el    bien de la República". Luego todos los grandes, prefiriendo el más anciano, de pos si tomaban la   propia   calavera y la ponían con gran respeto sobre el hombro diestro besándola, diciendo muy   humildes: -Agoñec Acorom Inat Zahaña Guañoc Reste Mencei, que significa: "Juro por aquel día   celebrado de tu coronación, de ser custodia de nuestro reino y tu descendiente.." A. Viana.

 

Esta memoria no era privativa de este ritual de entronización, sino patrimonio de toda la comunidad que lo invocaba para ponerlo como testigo de sus actos o juez de sus decisiones.

 

    Según Diego Gomes, según la obra de Buenaventura Bonnet:

                            "Tenían la costumbre de que cuando moria un rey le extraían las visceras y aceptan que ordinariamente uno de los naturales de la tierra lleve consigo las visceras del rey y se arroja de lo más alto del lugar escarpado y y se arroje al mar, de donde no puede salir más ( desde lo alto al fondo hay unos 500 pies). Mientras los de alli presentes le encomienda a sus parientes y amigos muertos. Y todas las noticias que saben de sus reyes y parientes las envían a sus reyes y parientes difuntos por medio de aquel que se arroja al mar"

                          

                      

   La muerte y su ritual.

    Después de la muerte, el cadáver se sometía a un proceso de conservación conocido como mirlado.

                        "...tomando el cuerpo del difunto, despues le lavarlo achábanles por la boca ciertas confecciones hechas de manteca de ganado derretida, polvos de brezo y piedra de tosca, cáscaras de pino de otras no se que yerbas , y embutíanlas con esto cada día, poniéndolo al sol, cuando de un lado, cuando de otro, por espacio de quince días, hasta que quedaba seco y mirlado, que llamaban xaxo. En este tiempo tenían sus parientes para llorarles y plamtearles, que otras exequías no se usaban; al cabo del cual término, lo cosían o envolvían en un cuero de algunas reses de su ganado, que para este efecto tenían señaladas y guardadas, y así , por la señal y pintada la piel se conocía después el cuerpo del difunto; estos cueros lo adobaban con mucha curiosidad gamuzados y los teñían con cáscaras de pino, y con mucha sutileza los cosían con correas del mismo cuero, que casi parecía la costura. En estas pieles adobadas cosían y envolvían el cuerpo del difunto después de mirlado, ponoéndoles muchos cueros destos encima, y algunos ponían en ataúd de madera incorruptible, como es tea, hecho todo de una pieza...."

                   

     El enterramiento en cuevas es el único que se conoce en Tenerife,las cuales no responden a una tipología determinada, pues se trata de cuevas naturales. Sólo se elegían en función de tamaño cuando se trata de realizar un enterramiento individual o colectivo. Los cadáveres los colocaban en posición decúbito supino. Y en todos existe la idea de separar el cuerpo de la tierra , por lo que los cadáveres se hallan colocados sobre un suelo enlosado de lajas o sobre ramas, yerbas, trozos de madera e incluso sobre tablones de tea o sabina. Estas parihuelas se conocen con el nombre de Chajascos. La cueva se aislaba cerrando la entrada con una pared de piedras´.

    La diferenciación social establecida entre los guanches de reflejaba en el mundo funerario, por lo que todos los difuntos no eran mirlados y por lo  que las mejores cuevas eran destinadas a los personas principales (menceyes o nobles).

 

   Tabúes.

 

   Las personas que se encargaban del mirlado de los difuntos los consideraban tabúes, con las que no se podía entrar en contacto para no ser contaminados con las impureza derivada de su labor.

    Había otro curioso tabú, llamado de contacto:

                    Y porque entre ellos era costumbre que si topaban alguna mujer a solas y en lugar solitario, no la  porque incurrían en pena de muerte" A. Espinosa.

 

 

    

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